Al menos once muertos y un millar de casas destruidas del poblado chileno de Santa Olga, al sur de la capital, Santiago, han dejado los incendios forestales en Chile, informaron las autoridades de la nación suramericana.
"Es una situación de extrema gravedad, de horror, de pesadilla sin nombre, con un final que no tiene guion, pues todo se quemó", dijo el alcalde de Constitución, Carlos Valenzuela.
Dos personas que fueron halladas calcinadas en Santa Olga se suman a las muerte de un bombero, dos policías y tres brigadistas que fallecieron mientras combatían un incendio en Vichuquén a mediados de mes y a otra de la que no se disponen más detalles y que fue agregada este jueves a la lista de víctimas, precisó el alcalde de la localidad.
Los cerca de seis mil pobladores de Santa Olga lograron evacuar el lugar antes de que las llamas consumieran su jardín de infantes, el retén policial, la posta y todas sus viviendas, relató el alcalde.
Por su parte la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, reconoció en una rueda de prensa este jueves que los incendios forestales que azotan al país exceden las previsiones del Ejecutivo.
"Es una situación sin precedentes", aseveró la mandataria y añadió que ha sido decretada la región de Biobio como zona de catástrofe y se realizan investigaciones porque se sospecha que el incendio fue provocado, por la aparición del fuego en varios puntos.
