Vivimos tiempos muy complicados. Sabemos que una persona siempre se gana el respeto y en consecuencia tiene todo el derecho a exigirlo, aunque realmente muy pocos se lo han ganado.
Por tanto, debes predicar con el ejemplo. Son tus acciones las que conducen a que los demás te respeten, debes tratar a los demás de la manera como quieres que te traten a ti.
Hace unos pocos años atrás una persona me relataba los ofrecimientos de alguien que ocupaba una posición superior y le decía que en estos tiempos de nada vale la honradez sino el dinero que ganas y tienes, le estaba proponiendo traicionar a un amigo para que la compañía lo despidiera de su trabajo y luego ocupar esa posición -no siempre el que ocupa una posición superior está ahí por su capacidad- la gente se vale de muchas artimañas, habilidades y trampas para llegar a donde quiere -el fin justifica los medios- (Nicolás Maquiavelo).
Pero bueno, para no salirnos del tema por el cual hacemos esta nota, recientemente me causó un poco de sorpresa el insulto de Rodrigo Duterte, presidente de Filipinas, diciendole "hijo de puta" a Barack Obama, presidente de Estados Unidos.
Las críticas del presidente estadounidense a Duterte por sus políticas violatorias de derechos humanos que han conducido a una matanza de seres humanos -cerca de 3.000 personas supuestamente vinculados con el narcotráfico y consumidores de drogas- ha generado una furiosa reacción del filipino.
"Primero dejen de matar negros en su país y después critiquen lo que pasa en Filipinas", dijo Duterte.
Hace pocas horas los dos gobernantes fumaron -no droga- sino la pipa de la paz y se reunieron informalmente. Posteriormente el gobernante filipino pidió disculpas por sus expresiones fuera de tono, según señalaron los medios de comunicación de ese país.
Por tanto, debes predicar con el ejemplo. Son tus acciones las que conducen a que los demás te respeten, debes tratar a los demás de la manera como quieres que te traten a ti.
Hace unos pocos años atrás una persona me relataba los ofrecimientos de alguien que ocupaba una posición superior y le decía que en estos tiempos de nada vale la honradez sino el dinero que ganas y tienes, le estaba proponiendo traicionar a un amigo para que la compañía lo despidiera de su trabajo y luego ocupar esa posición -no siempre el que ocupa una posición superior está ahí por su capacidad- la gente se vale de muchas artimañas, habilidades y trampas para llegar a donde quiere -el fin justifica los medios- (Nicolás Maquiavelo).
Pero bueno, para no salirnos del tema por el cual hacemos esta nota, recientemente me causó un poco de sorpresa el insulto de Rodrigo Duterte, presidente de Filipinas, diciendole "hijo de puta" a Barack Obama, presidente de Estados Unidos.
Las críticas del presidente estadounidense a Duterte por sus políticas violatorias de derechos humanos que han conducido a una matanza de seres humanos -cerca de 3.000 personas supuestamente vinculados con el narcotráfico y consumidores de drogas- ha generado una furiosa reacción del filipino.
"Primero dejen de matar negros en su país y después critiquen lo que pasa en Filipinas", dijo Duterte.
Hace pocas horas los dos gobernantes fumaron -no droga- sino la pipa de la paz y se reunieron informalmente. Posteriormente el gobernante filipino pidió disculpas por sus expresiones fuera de tono, según señalaron los medios de comunicación de ese país.
